En un momento en el que la ansiedad, el estrés y los trastornos emocionales afectan a millones de personas, la ciencia empieza a mirar con más atención hacia algo aparentemente sencillo: volver al bosque. La Reserva de la Biosfera de Reserva de la Biosfera de Urdaibai fue escenario de uno de los estudios más interesantes realizados en España sobre los llamados baños de bosque (Shinrin-yoku en japonés) y su impacto en personas con enfermedad mental.
Los resultados fueron tan positivos que el proyecto se convirtió en un referente dentro de las terapias complementarias basadas en la naturaleza.
¿Qué son los baños de bosque?
Los baños de bosque no consisten simplemente en caminar por el monte. Se trata de una práctica terapéutica nacida en Japón en los años 80 que propone una inmersión consciente en entornos naturales, utilizando los sentidos para conectar con el entorno: escuchar los sonidos del bosque, percibir los aromas, tocar la corteza de los árboles o caminar lentamente prestando atención al presente.
Diversos estudios internacionales ya habían relacionado esta práctica con la reducción del estrés, la ansiedad y los síntomas depresivos.
El estudio realizado en Urdaibai
Entre 2018 y 2019 se desarrolló en Urdaibai el proyecto “Basoan”, impulsado por varias entidades vinculadas al ámbito forestal y de la salud mental. Participaron personas con distintos trastornos mentales, principalmente trastornos psicóticos, trastornos afectivos y trastornos de personalidad.
La investigación analizó cómo afectaban los baños de bosque a cuatro áreas fundamentales:
- Bienestar físico
- Bienestar emocional
- Relaciones interpersonales
- Desarrollo personal
Las sesiones se realizaron mediante recorridos guiados por entornos forestales de Urdaibai, favoreciendo una experiencia pausada y consciente en plena naturaleza.
Resultados sorprendentes
Los datos obtenidos mostraron mejoras muy significativas en el estado físico y emocional de los participantes.
Algunos de los resultados más destacados fueron:
- El 95% de los participantes aseguró sentirse emocionalmente mejor después de la actividad.
- El 81% de las personas que comenzaron la experiencia con ansiedad o nerviosismo percibieron una reducción clara de esos síntomas.
- El 54% afirmó sentirse con más energía y vitalidad.
- El 89% notó una disminución de síntomas relacionados con la desgana y la desmotivación.
- El 90% aseguró haber mejorado sus relaciones interpersonales.
- El 82% recomendaría esta experiencia “sin dudar”.
Además de las percepciones subjetivas, el estudio registró cambios fisiológicos relevantes, como una reducción progresiva de la presión arterial y de la frecuencia cardíaca durante los recorridos.
Mucho más que un paseo
Uno de los aspectos más interesantes del proyecto fue comprobar que los beneficios no desaparecían inmediatamente después de la actividad. Parte de la mejora en la regulación de la ansiedad y en las relaciones sociales se mantenía incluso dos meses después.
Esto refuerza la idea de que el contacto consciente con la naturaleza puede convertirse en una herramienta complementaria para el cuidado de la salud mental, especialmente en una sociedad cada vez más acelerada, urbana y digitalizada.
La naturaleza como terapia complementaria
Los investigadores y organizaciones implicadas dejaron claro que los baños de bosque no sustituyen los tratamientos médicos o psicológicos tradicionales. Sin embargo, sí pueden actuar como una terapia complementaria de bajo coste, accesible y con efectos positivos demostrados sobre el bienestar emocional.
El estudio de Urdaibai también abrió la puerta a nuevas investigaciones en España sobre salud mental y naturaleza, una línea científica que sigue creciendo en universidades y centros de investigación europeos.
Reconectar para sanar
Quizá una de las conclusiones más poderosas del proyecto sea que muchas veces olvidamos algo esencial: el ser humano forma parte de la naturaleza. El bosque no solo ofrece silencio y belleza; también puede convertirse en un espacio de regulación emocional, calma y conexión personal.
En una época marcada por la hiperconectividad y el estrés constante, experiencias como la de Urdaibai nos recuerdan que, a veces, caminar despacio entre árboles puede tener un impacto profundo en nuestra salud mental.